Crónica de un lugar donde respirar importa (estés donde estés)

Durante años he recorrido Madrid con una esterilla al hombro y el corazón abierto, de sala en sala, de barrio en barrio, cruzando avenidas y parques donde el yoga encontraba su hueco entre el ruido. En terrazas, hoteles, rincones improvisados… he compartido la práctica con quienes necesitaban parar, moverse, soltar o simplemente recordar que siguen respirando.

Y ahora, tras tantas rutas y saludos al sol bajo todos los cielos, algo nuevo ocurre. Algo que no se ve, pero se siente: una clase que sucede aquí y allá, al mismo tiempo. Un mismo espacio abierto en dos dimensiones. Una clase donde estás tú, tumbado sobre el suelo de madera del estudio, y también tú, desde tu salón, con el ordenador apoyado sobre un libro y una vela encendida a un lado.

Los lunes y miércoles, de 18:45 a 20:00, imparto clases de Hatha Vinyasa Yoga, simultáneamente en formato presencial y online. No son dos clases distintas, sino una sola respiración que se extiende más allá de las paredes, más allá de la pantalla. Es presencia física y virtual, juntas. Es unión, que al fin y al cabo es lo que significa yoga.

Clase presencial/Online

El movimiento es fluido, consciente, a veces suave, a veces intenso. Y al final, siempre, una meditación guiada que nos ancla. Un silencio compartido, donde todos –los que están en la sala y los que están lejos– cerramos los ojos al mismo tiempo y habitamos el mismo instante.

No importa desde dónde vengas. Lo esencial es que vengas. Que te conectes. Que llegues.

Te espero, cada lunes y miércoles.

En cuerpo. En pantalla. En presencia.

Publicado por Benjamín Cabrero

Cuando hablo de yoga y de correr

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