Solo tienes un cuerpo. No hay otro de repuesto en el trastero por si este falla. Y sin embargo, la mayoría de nosotros vivimos como si sí lo hubiera. Te duele la rodilla, pero sigues. Te tira la espalda, pero sigues. Te pesa la cabeza, pero sigues. Hasta que un día no sigues. Ahí empiezaSigue leyendo "¿Qué buscas cuando te subes a la esterilla? ¿O qué propósito tiene el yoga cuando la vida aprieta?"
No todo ejercicio sirve para todo el mundo, y descubrirlo tarde suele salir caro.
Tengo 44 años. Y no lo digo como un dato biográfico, sino como un punto de observación. A esta edad uno ya ha probado muchas cosas. Ha entrenado bien y ha entrenado mal. Ha seguido modas, ha copiado rutinas, ha forzado cuando no tocaba y ha ignorado señales que el cuerpo llevaba tiempo enviando. YSigue leyendo "No todo ejercicio sirve para todo el mundo, y descubrirlo tarde suele salir caro."
Las señales que no vemos
Empiezo 2026 con una idea que me visita a menudo: no nos damos cuenta de lo importante. Yo, el primero. Me pasa con cosas pequeñas, tan pequeñas que creo que estarán ahí mañana. Llevo más de quince años practicando yoga, y fue una señal la que me llevó por ese camino. Recuerdo un día cualquiera,Sigue leyendo "Las señales que no vemos"
El yoga como antídoto al estrés crónico
Hubo una época de mi vida en la que el cuerpo no protestaba. O, al menos, eso creía yo. Entrenaba mucho, trabajaba mucho, dormía poco y siempre tenía la sensación de estar llegando tarde a algo, aunque no supiera muy bien a qué. Todo funcionaba. O parecía hacerlo. El problema es que cuando todo “funciona”Sigue leyendo "El yoga como antídoto al estrés crónico"
Tu mejor inversión: tu cuerpo
Funciona. Es la mejor forma de recuperación y autoconocimiento a largo plazo que conozco. Llevo años viendo cómo personas llegan a la esterilla con dolor. Rodillas que molestan, espaldas cargadas, hombros que ya no se mueven como antes. Y casi todos vienen buscando lo mismo: quitar el dolor rápido. Pero el yoga no va deSigue leyendo "Tu mejor inversión: tu cuerpo"
El ego espiritual: el elefante en la sala del yoga
Crónica de un alumno que quiso aprenderlo todo. Hace muchos años, cuando todavía me estaba formando como profesor, convertí Madrid en mi campo de pruebas. Durante más de cuatro años, de lunes a domingo, sonaba el despertador a las 5:15. A las 6:00, sin excepción, estaba en mi esterilla practicando Ashtanga. Mysore, respiración, sudor ySigue leyendo "El ego espiritual: el elefante en la sala del yoga"
El miedo a no hacerlo bien es lo que te frena
Recuerdo mi primera carrera de ultradistancia. Era en Cercedilla (Sierra de Guadarrama) , más de cien kilómetros de subida, bajada, y muchas dudas. La tarde anterior, mientras recogía el dorsal, escuché un comentario sobre las piernas de los corredores de montaña: fuertes, potentes, sólidas. Yo miré las mías. Delgadas, más de asfalto que de roca.Sigue leyendo "El miedo a no hacerlo bien es lo que te frena"
¿Lo estaré haciendo bien?
A veces, en mitad de la clase, mientras todos respiran y el profesor guía la siguiente postura, te descubres pensando: ¿Estaré haciendo esto bien? El otro día, en clase, estábamos en Adho Mukha Svanasana —la V invertida—. Uno de los alumnos, al que llamaremos Luis, tenía una concentración absoluta. Desde fuera parecía estable, pero alSigue leyendo "¿Lo estaré haciendo bien?"
El día que dejé de entrenar solo músculos y el yoga me enseñó a entrenar consciencia
Hola, Hoy quiero contarte algo que me cambió la forma de entender el entrenamiento. Quizá te suene, porque a mí me pasó durante años: entrenar, sumar kilómetros, aumentar la intensidad, buscar esa mejora constante que parece no tener fin. Yo era de esos que solo miraban hacia delante. Más kilómetros, más horas, más exigencia. HastaSigue leyendo "El día que dejé de entrenar solo músculos y el yoga me enseñó a entrenar consciencia"
El yoga empieza antes de extender la esterilla
(Crónica desde la esterilla) Hay quien cree que la práctica de yoga empieza al sentarse en la esterilla. Error. Empieza bastante antes, normalmente en el portal del edificio, cuando decides si sonríes al cruzarte con alguien o bajas la mirada al suelo, como si la compasión fuera opcional y la timidez, una virtud espiritual. CruzasSigue leyendo "El yoga empieza antes de extender la esterilla"