Se acerca el final del curso

Hay un momento del año en el que el aire cambia.

No de golpe, no como una puerta que se cierra, sino como esas transiciones suaves en una canción que nos gusta. El sol cae de otra forma sobre las fachadas de Lavapiés y Latina, más horizontal, más lento. Parece invitar al descanso, como si el verano tuviera una manera secreta de susurrarnos: “ya está bien”.

En mi sala de yoga, seguimos estirando el tiempo entre posturas. El cuerpo, que a veces parece de piedra y otras de agua, responde con una memoria profunda. Una respiración tras otra.

No buscamos grandes logros. Buscamos estar. Estar en el cuerpo. Estar en lo que se mueve por dentro.

El final del curso se asoma, y con él llega ese momento en el que uno se pregunta: ¿cómo he vivido estos meses? ¿he cuidado de mí como prometí en enero? ¿he escuchado al cuerpo cuando hablaba en voz baja?

La práctica de yoga no tiene calendario escolar, pero el cuerpo sí tiene estaciones.

Y ahora, se intuye una pausa.

Una especie de cosecha lenta de lo que hemos sembrado con constancia: las respiraciones, los intentos, las veces que vinimos aunque no teníamos ganas.

Todo eso está ahí, como capas suaves bajo la piel. Como un cuaderno lleno de páginas escritas sin pretensiones.

En estos días finales, antes de que el barrio se llene de maletas y persianas medio bajadas, seguimos viniendo a la sala. Seguimos rodando sobre las esterillas, deshaciendo nudos, buscando un poco más de espacio entre las vértebras, entre los pensamientos.

Durante el mes de julio, la sala seguirá abierta con sus clases habituales de los lunes y miércoles.

Al final de cada práctica, seguirá acompañándonos la meditación, como una brisa que envuelve y asienta.

En agosto cerraremos, para dejarnos habitar por el descanso, por otras formas de silencio y presencia.

Y mientras tanto, el nuevo curso empieza a asomar.

En julio abriremos las plazas para septiembre.

Volveremos, como cada año, a encontrarnos en el cuerpo, en la respiración, en el cuidado.

Desde este rincón entre Lavapiés y La Latina,

seguimos respirando juntos.

Publicado por Benjamín Cabrero

Cuando hablo de yoga y de correr

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