Fuerza y movilidad: equilibrio real

Cuando tu cuerpo va por libre

A veces, mientras practico yoga online, siento que el cuerpo se mueve sin mí. Hace lo que conoce, mientras mi mente está en otra parte: la lista del supermercado, un correo pendiente, un pensamiento que se escapa.

En ese instante mínimo de distracción, la postura se vacía. Queda la forma, pero no la fuerza.

Sí, justo ahí, cuando parece que todo está bajo control, descubres que tu cuerpo te ha jugado una broma.

Mente lejos, cuerpo presente

La mente puede estar en cualquier lugar menos en el presente, mientras el cuerpo sigue obedeciendo.

Desde fuera, todo parece correcto: las líneas, el ángulo, la respiración.

Pero dentro algo está hueco, como si el movimiento hubiera perdido su alma.

La práctica de yoga no es solo fuerza y movilidad: es mindfulness en movimiento.

Marta y la magia de frenar

A veces lo veo en otros alumnos. En Marta, por ejemplo, que llega a clase con la energía encendida y los músculos despiertos. Su cuerpo entra antes que ella, como si tuviera prisa por demostrar algo.

Un día, en una secuencia de fuerza, le pedí que bajara el ritmo. Que sostuviera el movimiento en lugar de empujarlo.

Al principio, desconcertada, casi incómoda. Pero algo cambió: su respiración dibujó una línea invisible desde el talón hasta la coronilla. Todo se ordenó.

Después me confesó que sintió vértigo, como si hubiera estado demasiado tiempo fuera de sí y, de pronto, hubiera regresado.

Y pensé: “Ah, claro… esto también es yoga. Y no hace falta selfies para demostrarlo”.

La línea invisible que sostiene tu práctica

Esa línea —la que sostiene la forma y une el interior con el exterior— es lo que más me interesa del yoga online.

No la postura, no el equilibrio, sino el espacio que se abre cuando la atención se posa donde cuerpo y mente se encuentran.

Intenta notarla hoy, aunque sea por un instante.

Perderse para reencontrarse

Muchos alumnos se pierden en la dinámica de la práctica de yoga. Cuanto más intensa, más fácil es distraerse.

Se confunde fuerza con tensión, enfoque con exigencia. El cuerpo se vuelve ruido, el movimiento obligación.

Se olvidan de sentir los pies en el suelo, el aire entrando por la nariz, el pulso que marca el ritmo desde dentro.

Y sí, incluso en clases de yoga online “zen”, tu concentración puede irse de vacaciones sin avisar.

Atención e ironía: yoga como recordatorio cruel

Suele invitarles a detenerse. A quedarse justo ahí, en el umbral entre un gesto y otro.

Ahí, en esa pausa casi imperceptible, todo vuelve a colocarse. La conciencia regresa y el cuerpo deja de empujar para empezar a habitarse.

Publicado por Benjamín Cabrero

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