¿Lo estaré haciendo bien?

A veces, en mitad de la clase, mientras todos respiran y el profesor guía la siguiente postura, te descubres pensando:

¿Estaré haciendo esto bien?

El otro día, en clase, estábamos en Adho Mukha Svanasana —la V invertida—. Uno de los alumnos, al que llamaremos Luis, tenía una concentración absoluta. Desde fuera parecía estable, pero al acercarme noté que los hombros se le iban colapsando hacia las orejas, poco a poco, como si el cuerpo estuviera peleando contra sí mismo.

Le dije: mira, no fuerces. Dale tiempo.

Respira. Siente la base de tus manos.

Deja que los hombros se separen de las orejas, que la espalda se alargue sin empujar.

Y en segundos, la postura cambió. Su cuerpo se ordenó, la respiración se volvió más tranquila.

No era magia. Era atención.

A veces eso es lo que falta en una clase grande: tiempo y espacio.

Un momento para escuchar las sensaciones del cuerpo, para entender qué está pasando dentro.

Surgen dudas: ¿esta molestia en la lumbar será normal? ¿tengo bien colocados los pies? ¿por qué me duele el hombro si intento hacerlo bien?

Y claro, el profesor tiene muchos ojos que atender. Quiere ayudarte, pero la clase sigue su ritmo, el grupo fluye, y no siempre puede detenerse en cada detalle.

Por eso nacieron mis clases online en grupos reducidos.

Son sesiones más íntimas, donde realmente podemos detenernos, observar y construir desde la base.

Trabajamos con objetivos semanales o mensuales.

Algunas semanas nos enfocamos en ganar estabilidad en las posturas de pie.

Otras, en fortalecer el centro, liberar los hombros o encontrar más equilibrio.

Cada sesión tiene un sentido y una dirección. Y tú puedes sentir cómo tu práctica evoluciona con claridad.

Al ser grupos pequeños, puedo verte, escucharte y acompañarte con calma.

Podemos explorar juntos cómo mejorar tu alineación, comprender tus límites y descubrir la fuerza del yoga: esa fuerza que no solo se nota en los músculos, sino también en la mente y en la respiración.

Me preguntas lo que necesites y, si no lo sabes y es necesario, nos conectamos cara a cara en videoconferencia.

Así puedo profundizar en tus necesidades y compartir contigo lo que he aprendido, para ayudarte de verdad a resolver lo que sea clave para ti.

El yoga no es una colección de posturas perfectas.

Es un diálogo constante entre tú y tu cuerpo.

Y cuando hay atención, escucha y acompañamiento, todo encaja mejor.

No colapses, no fuerces.

Respira, siente, y confía: todo está bien.

Si te apetece formar parte de estos grupos online y practicar con más presencia y claridad, escríbeme.

Estaré encantado de acompañarte en este proceso de descubrimiento.

Publicado por Benjamín Cabrero

Cuando hablo de yoga y de correr

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