Crónica Gran Trail PEÑALARA 2024

Perfil del Gran Trail de Peñalara

21:00 – Pueblo Navacerrada. Llegamos con la compañía de la familia al centro de Navacerrada. Con tiempo y margen antes de la carrera, decidimos cenar en un Italiano y coger energía para la noche que me espera. Mi madre, mi hermano y con mi sobrina Paula. Se puede apreciar que el restaurante estaba repleto de corredores y ambiente montañero. Risas nerviosas, miradas perdidas, emoción en los rostros, además de muchas idas y venidas a los baños por los corredores. Pero lo que si se podía apreciar era felicidad en los ojos de cada uno de ellos.

10 minutos para la salida

22:45 – Salida. Ya en la salida después de cambiarme en el maletero de un Parking público, elegancia siempre, no podemos perderla. En la salida con música de fondo y con un ambiente de fiesta, me tocó esperar cola y revisar el material obligatorio de carrera por parte de la organización. Algo realmente importante, correr por montaña donde el corredor probablemente permanecerá más de 15 horas, donde el clima cambia constantemente y para nada es un juego. Llegó mi turno de revisar el material, dos frontales para iluminar la noche donde pensamos estar 8 horas corriendo con sus correspondientes baterías de recambio, cortavientos, chaqueta impermeable, guantes, móvil con número de emergencia, manta térmica, silbato y algunas cositas más. No significa que debas de utilizar todo el material obligatorio, pero en caso de emergencia probablemente lo utilizarás.

Después del control, entramos al espacio de corredores y ya no hay marcha atrás para arrepentimientos de última hora. Quedan pocos minutos para la salida y el ambiente se vuelve realmente mágico, corredores despidiéndose de la familia, otros revisando últimos detalles, dando las luces de sus frontales. Yo tengo decidido y como dedicar esos últimos minutos, despedirme con un gran abrazo de mi madre que ya comienza a caerle las lagrimas por su mejilla, solo la digo que todo irá bien y que la iré mandando detalles de la carrera, que esté tranquila y que todo marchará bien. No puedo evitar emocionarme por dentro pero por fuera solo la puedo sonreír. Otro abrazo más a mi hermano que solo le escucho decir por la boca que esto no es una carrera es una aventura mirando a los corredores emocionado. Abrazo a mi sobrina y la prometo correr un día juntos.

¡Salida! Comenzamos la salida corriendo todos los corredores y pulsamos nuestro tiempo en los relojes. Unos pocos metros sólo nos hacen falta para dejar atrás la salida y despedirme con una mano en alto de mi familia que dejo atrás y ya no consigo verla.

17km-Maliciosa y Canto Cochino

Comenzamos por una pista forestal que nos llevará al comienzo de la primera subida que sera la Maliciosa con 2227 m. Estos primeros 5 km son de mucho humo y arena en el ambiente, al estar muchos corredores juntos se levanta mucha tierra y apenas se respira bien. Ya se aprecia que hemos dejado la pista forestal atrás de 5 km, nos sirve para entrar en calor y subir pulsaciones sin duda. Nos vamos adentrando ya por monte y caminos algo más estrechos y enlazando más la senda en línea recta. Nos vamos iluminando con los frontales unos detrás de otro mientras comenzamos a subir la emblemática maliciosa. Comienzo a sacar los palos ya que esta subida será larga y empinada, además de algo resbaladiza por la arena y piedras sueltas que voy encontrando. Me encuentro muy fresco y con el cuerpo entrado en calor y me atrevo a ir a un ritmo algo más fuerte de lo que tenia pensado. Después de 1 hora y 35 mn peleándome con las piedras estoy arriba en la cima. Ahora solo me espera la bajada de Canto Cochino donde tantos corredores suelen caer por accidente y terminar aquí su carrera. Una bajada técnica donde las haya, y donde los corredores ya nos empezamos a espaciar. En mi mente pensaba, mientras bajaba, que si la carrera hubiera sido ayer nos hubiéramos encontrado la luna como faro y guía en la noche.

27 km- Hoya de San Blas

Este tramo de carrera todo es subida y bajada en zona de bosques frondosos. Se nota el fresco y el cambio de temperatura de frío y humedad en el cuerpo. La camiseta térmica la llevo empapada, pero los manguitos en los brazos me están salvando de mantener el calor del cuerpo. Pienso que si no paro podré seguir sin necesidad de cambiarme de camiseta y coger frío. Voy en línea recta con algunos corredores. A lo lejos y detrás mío siento luces en mi espalda de otros corredores.

40km – Puerto de la Morcuera

Este punto es una continua subida como un Zig Zag, está rodeado de arboles y senderos estrechos en algunas zonas por donde paso. La noche está muy cerrada y quedan algunas horas todavía para que amanezca. Toda la subida al puerto de la morcuera la subo con un corredor que vamos al mismo ritmo. Contando anécdotas de otras carreras que hemos tenido y cuales tenemos en mente de correr para un futuro. Se hace ameno compartir conversación con corredores en este tipo de carreras tan largas. Después de varias horas juntos nos decimos los nombres, ya que a todo esto no nos habíamos presentado. Después de llegar al puerto, Álvaro y yo decidimos seguir juntos un tiempo más.

55km Rascafría

Me esperan 10 km por pista para llegar a Rascafría. En este punto nos descolgamos Álvaro y yo para seguir nuestros ritmos. Más adelante nos volveremos a encontrar. Voy completamente solo bajando a un ritmo 5:00 y 4:50 el kilómetro. Lo cierto que bajar lo agradecen mis piernas ya que he tenido muchas horas de ascenso constante y mis cuádriceps lo agradecen. Voy bebiendo agua y comiendo ya que el cuerpo me empieza a pedir comida sólida. Comienza a verse signos de amanecer. Lo cierto que en la noche sentí algunos calambres en el estómago por las diferentes temperaturas en algunos lugares de frío y calor. Pude gestionarlo ,con paciencia y calma ya que el agua demasiado fría no me estaba cayendo nada bien. Sabía que llegando el medio día el calor del sol, el estómago volvería a la normalidad.

64km Puerto del Reventón

En el avituallamiento anterior de Rascafría pude encontrar a Carlos como voluntario en esta edición de carrera. Carlos, es un viejo amigo, nos conocimos hace años en la primera carrera de Ultra distancia que corrimos los dos. Pude charlar un rato con el mientras me hacia de asistencia. Un poco de caldo caliente, algo de jamón y un plátano y café. Con eso ya tiraba para la subida que tenía que hacer frente al Reventón.

De nuevo nos volvemos a encontrar Álvaro y yo, comenzamos la subida al Reventón. Sacamos los palos y comenzamos el ascenso, nos esperan 10 km de auténtica subida sin respiro y con cerca ya de 3000+ en las piernas. Llevo un rato sin los manguitos y con camiseta nueva que me pude cambiar en Rascafría. Mientras llevamos 1 hora de ascenso, Álvaro y yo charlamos, vamos dosificando y concentrados mirando nuestros pies y piedras mientras subimos. Solo se escucha el sonido de nuestros palos y terminan convirtiéndose en un mantra. Lo cierto que de piernas me voy encontrando realmente bien. Se que que tengo que dosificar ya que una vez suba el puerto del Reventón me esperan cerca de 8 km de bajada para llegar a la Granja. El reventón hace honor a su nombre, toda su mayor parte da el sol y está al descubierto por un terreno amplio. Son las 11 de la mañana y el sol lleva un buen rato calentando de lo lindo. Se cumplen las 12 horas de carrera y solo pienso en el café que me pienso tomar como premio nada más llegue a la Granja. ¡Alcanzamos la cima del Reventón! Nos esperaba un avituallamiento. Arriba, no podían estar más contentos los voluntarios que nos reciben bailando y Álvaro y yo no nos queda otra que marcarnos unos pasos. Ya que estábamos, no podíamos hacerles el feo jajajaja. Gente sana y montañera la que te encuentras en los avituallamientos, si no fuera por ellos estás carreras no serían lo mismo.

71 km- La Granja

Llego a la Granja después de una larga bajada de 7 km que se hace algo pesada por pista. Al llegar a la granja, nos hacen recorrer parte del pueblo. ¡La gente en las terrazas tomando el sol y cerveza en mano nos dan la bienvenida y gritan dando apoyo y ánimo!. Llegando al punto de avituallamiento en pleno centro del pueblo me espera Irene con una sonrisa a lo lejos, un fuerte abrazo y un beso que me recarga de energía :).

Irene, me hace de asistencia y me ayuda en todo lo posible, me cambio de ropa por completo, calcetines, camiseta y gorra. Me siento algo más fresco pero igualmente necesitaría 5 duchas después de 12 horas corriendo por montaña. Plato de pasta y algo de queso, caldo calentito, fruta y café. Algo más renovado, meto en mi bolsa algo de geles y algunas barritas y un recuperador mientras charlo con Irene las sensaciones que tengo físicas y mentales después de llevar 73km en carrera. La comento que ahora toca la parte más dura de carrera, afrontar el ascenso de 2428+ que tiene Peñalara sin contar que partimos desde la Granja. Solo me quedo en el avituallamiento 15 minutos de reloj. Es el punto donde tenía en mente quedarme algo de tiempo para comer un plato solido y cambio de ropa. Después de tantas horas comiendo geles y barritas el cuerpo lo agradece.Decido también en el último momento cambiar de zapatillas para cambiar la pisada, cierto que las zapatillas que llevo, iba sin problema alguno. Después de pasar por el baño me despido de los voluntarios dándoles las gracias, recuerdo que uno de los voluntarios no paraba de contar chistes y animar a cada corredor que llegaba… Irene y yo solo podíamos reír y troncharnos de la risa con este hombre. Recuerdo que este mismo voluntario nos hizo una foto mientras nos despedíamos Irene y yo. Trataba de separarnos y decirme que me fuera ya que me lío solo, Jajajaja. Al final me despido de Irene y la digo al oído que en un rato la espero en meta. ¡Besos al aire!

79 km- Peñalara

Comenzamos el ascenso, antes me toca deshacer el camino al salir de la Granja. Mientras comienzo a trotar para entrar en calor, conecto con un pequeño bosque, nada más adentrarme puedo apreciar la subida, algo me dice que aquí comienza la fiesta tan esperada. De momento, no saco palos pero se que no dentro de mucho tendré que sacarlos. Voy con cuatro corredores que nos unimos para subir en fila india juntos siguiendo un mismo destino. Caminos que se vuelven muy estrechos donde apenas se puede pasar de lado. Este tramo es uno de los pocos que no conozco, ascender desde La Granja a Peñalara lo tenia pendiente. Quizá este invierno lo realice, me digo a mi mismo.

Risco de los Claveles

A medida que voy ascendiendo voy apreciando el pico de Peñalara y eso me emociona por momentos. Me siento con energía y decido trotar con los palos mientras sigo escalando y subiendo sendero arriba. Comienzo a subir una pared que es la que conectará con el Risco de los Claveles, una muy pequeña fila de cuatro corredores comenzamos a subir y sortear piedras y bloques de piedra. Con mucho cuidado comienzo a saltar estos mismos bloques y paredes de piedra de una en una, en algunos puntos necesito las manos y decido guardar los palos, aquí en este punto no me podrán ayudar. No puedo dejar de mirar al suelo ya que cualquier fallo puedo caer en alguna grieta y ando con mil ojos. Las piernas se notan pesadas y pienso que es normal claro, llevo más cerca de 5200+ en las piernas y 16 horas de carrera. Hay un punto que me inclino demasiado y veo como se desprende de mi mochila la batería por una grieta con el mismo cable que lleva mi móvil, cogiéndola al vuelo la salvo de milagro. Irene me dejó esta batería al salir de la Granja para cargar el móvil y mi reloj GPS… (solo a mí se me ocurre llevar una batería de 3 kilos corriendo por el monte).

Risco de los Claveles

Ya veo la cumbre de Peñalara, sigue ahí, en el mismo lugar que la dejé la última vez. Me sorprende e impacta siempre que la veo como un primer amor. Ya deje atrás risco de los claveles y os aseguro que el cuerpo se pone muy tenso pasando por esos bloques de piedra, como si un gigante los hubiera puesto ahí a traición. Solo son metros me separan de la cumbre y veo voluntarios y no voluntarios montañeros, amigos de montaña que nada más verme aparecer me gritan dando alas de ánimo por cada paso que doy. Si no hay 50 personas no hay ninguna. Solo lágrimas de emoción y gritos uniéndome a ellos salen de mi boca. Cuando me acerco me abrazan y me dicen enhorabuena crack, lo has conseguido maquina. No se si máquina o crack pero todo lo que me duele deja de doler por un instante. La cumbre de Peñalara es un punto donde siembre que he subido me hace reflexionar y pensar en familia y amigos que ya no están. En mi abuela y mi padre sobretodo, en ellos siempre pienso, siempre que estoy aquí en este pico.

Pico de Peñalara

Paro unos instante y me hago con un compañero corredor una foto para el recuerdo.

Comienzo el descenso y como sigo teniendo piernas para trotar y correr sigo adelante. Cada persona y familias que me encuentro bajando me da ánimos diciéndome que ya cotos lo tengo cerca. Cierto, lo veo desde arriba, el parking de cotos cada vez más cerca. Con un amigo corredor que voy me pide un ibuprofeno, parece que va con la rodilla tocada. Yo suelo llevar algo de botiquín y le doy uno, con un trago de agua se lo toma y seguimos.

88 km- Puerto de Cotos

Llegada a Cotos, último avituallamiento, algún corredor puedo apreciar que está sentado en sillas y con pocas sensaciones de seguir en carrera. Algún lesionado y caídas. Parece un pequeño campo de batalla. Decido sentarme solo para tomarme un pequeño acuarius con un trozo de queso y pan. Decido saltar de la silla a los dos minutos y no quedarme frío. Relleno el agua y cojo un trozo de membrillo para comerlo en un microsegundo. Solo me espera la última subida de carrera, y esta parte la conozco realmente bien, (Las Guarramillas).

Puerto de Cotos

94km- Las Guarramillas

Palos en mano, comienzo la subida definitiva. Zona de mucha piedra suelta y con riesgo de despistarte y torcerte el tobillo con facilidad. El cuerpo está más sensible y la mente se despista fácilmente. Me centro y me digo, Ben, pon foco y céntrate, no puedes equivocarte en estos momentos. Me pongo música para amenizar los últimos 800+ me quedan. En este punto no veo a nadie, ningún corredor o senderista. En las zonas llanas me animo a correr para despertar piernas. se que cuando termine la subida me esperan 10 km de bajada por terreno técnico y sendero, voy escalando la bola del mundo. La última parte se vuelve algo pesada, la parte final de guarramillas es zona de piedras y arena que resbala como ella sola. Llego arriba por fin y dejo el teleférico atrás, solo me queda llegar a bola del mundo que ya puedo tocar con las manos y de pronto veo un fotógrafo a lo lejos. Me hace sacar una sonrisa para la foto y le doy las gracias, ánimo me dice que ya estás ahí. Menudos fenómenos la organización, pienso mientras avanzó.

Bola del mundo

104 km Pueblo Navacerrada y Meta

Bajando bola del mundo, de repente encuentro un avituallamiento de agua con dos chicos majos y contentos. Aseguro que llevan horas y la sonrisa la siguen teniendo. Los voluntarios son corredores de montaña y grandes montañeros y alpinistas. Son de otra pasta y alegría especial esta gente. Siempre digo que la gente de montaña no tienen problemas, más bien solucionan problemas, se ocupan y no se preocupan. Después de beber un poco de agua, considero que ya no beberé más y tampoco comeré. Esperaré al llegar a la meta para comer algo e hidratarme. Me despido de los chicos del avituallamiento y prosigo a la carrera.

Llegando a la zona de la Senda de la tubería. Decido hacer este tramo muy conocido que enlaza con bola del mundo, una tubería que cruza el mismo sendero y donde tienes que andarte con cuidado ya que puedes tropezar, llevando cerca de 97km, las piernas se pueden despistar. Mucha rama clavada en el suelo y roca suelta y un zig zag continuo. Estoy animado para correr y mis piernas también, me he propuesto que si mantengo este mismo ritmo continuado puedo llegar a meta en 25 minutos. Adelanto algún corredor que va con palos y bajando con cuidado andando… mis piernas saben muy bien lo que llevan encima pero tienen gas para continuar y no tienen pensado parar. Voy con música al ritmo de los Rolling Stong, al poco tiempo voy dándome cuenta que ya estoy prácticamente abajo.

Una vez abajo, y dejado atrás la Senda de la Tubería, me esperan 3 km para llegar por la misma pista que comencé hace casi 20 horas pero ahora solo de vuelta. Voy solo por la pista, a la poca gente que veo son personas paseando a su perro y niños jugando por los alrededores mientras me levantan la mano y algunos me chocan los cinco. La luz que recuerdo llegando a Navacerrada pueblo es realmente bonita. Son pasadas las 18:00 de la tarde y el sol ya no aprieta y es una sensación muy agradable. He guardado los palos y veo que estoy corriendo a un ritmo de 4:30 el minuto. Tengo muy buenas sensaciones en lo general.

Ya veo el pueblo de Navacerrada, he dejado atrás la pista y gente de la organización y policía municipal me va marcando el camino. La gente por las calles me grita dándome ánimos y felicitando la hazaña que está apunto to de cumplirse. Es un momento de disfrute y de sensaciones que no se pueden describir. Me vienen imágenes de pequeño pasando las vacaciones de verano en familia y los abuelos en el pueblo de Guadarrama. Mi primera bici fue en ese pueblo de la sierra. Me parecía un mundo subir una cuesta en bici de pequeño y mira ahora, como Pedro saltando por las montañas. Emocionado y las lágrimas no dejan de caer por mi rostro con una sonrisa infinita. Me hacen pasar por un arbusto que me vino a la mente la última vez que corrí esta carrera en el 2018. Veo la meta de lejos y estoy cruzando las calles más emblemáticas de este querido pueblo, escucho la música y las voces que se centran en ese punto que es la meta. Torciendo una calle ya puedo ver el suelo que es una moqueta azul que termina en plena meta. Atravesando esa moqueta azul que nada más pisarla te hace volar, estoy rodeado por los laterales de familias y amigos esperando a sus corredores. Mientras estoy casi entrando al arco de meta puedo ver a Irene preparada para recibirme con móvil en mano y una sonrisa en su rostro.

Medalla y abrazo a la organización nada más pasar por meta. Felicidad pura por el esfuerzo realizado en todos estos meses. Doy las gracias, es lo menos que puedo hacer a toda la gente y gran organización. Gracias infinitas.

Meta Navacerrada

Para hacer un cierre y broche a esta crónica, solo decir que este tipo de aventuras no sería lo mismo si no se compartiera con la familia, pareja y amigos. Gracias a todos.

Nos veremos pronto en la montaña.

Publicado por Benjamín Cabrero

Cuando hablo de yoga y de correr

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