El viaje del yoga

Alineación en yoga

El yoga, en su esencia, es un viaje hacia la comprensión profunda de uno mismo y del universo. No se trata solo de las posturas que practicamos, sino de cómo cada ajuste en el cuerpo y la mente refleja una conexión más profunda con la vida. En yoga, los ajustes no son solo técnicos, sino también espirituales. Cuando ajustamos nuestras posturas, no solo estamos buscando una alineación perfecta, sino también una armonía interna, que se extiende más allá de los límites de nuestro cuerpo.

Alineación

Es fascinante cómo estos ajustes, aunque simples, nos enseñan una lección poderosa sobre la interconexión de todas las cosas. Cada movimiento, cada respiración, cada cambio de postura refleja cómo las pequeñas alteraciones pueden tener un impacto profundo, no solo en nuestra propia experiencia, sino en todo lo que nos rodea. Así como un ajuste en la postura puede transformar nuestra sensación de equilibrio, las decisiones y pensamientos en nuestra vida también pueden crear un impacto en la forma en que nos relacionamos con el mundo y con los demás.

A través de la práctica, comenzamos a comprender que, en realidad, todo está interconectado. Los pensamientos, las emociones, las acciones, las personas y los eventos forman un tejido invisible, pero profundamente presente. La forma en que vemos el mundo —la forma en que juzgamos las situaciones— está determinada por nuestra conciencia, que se forma en gran parte por nuestras experiencias y creencias previas. Sin embargo, el yoga nos invita a cuestionar esos juicios. Nos invita a dejar de lado las percepciones limitadas y a mirar con ojos más amplios, más claros.

La conciencia que desarrollamos a través del yoga nos permite ver las cosas tal como son, sin la capa de juicio que muchas veces distorsiona nuestra visión. En lugar de ver las formas, las situaciones y las personas a través de un filtro mental, el yoga nos permite percibirlas en su verdadera naturaleza: como manifestaciones del mismo flujo de vida, como partes de un todo. Todo está en constante cambio, en constante flujo, y este entendimiento nos lleva a la aceptación y la paz interior.

Así como ajustamos nuestra postura para alinear el cuerpo con la energía universal, también debemos aprender a ajustar nuestra mente, liberándola de juicios y de la necesidad de controlar. En el momento en que dejamos de luchar contra lo que es y comenzamos a fluir con la vida, encontramos una armonía más profunda. La conciencia nos permite ver más allá de las formas superficiales, reconociendo que, en última instancia, todas las formas, todas las experiencias, están conectadas por el mismo principio de vida.

La práctica del yoga nos enseña que, al comprender nuestra propia vida y nuestra conexión con todo lo que nos rodea, podemos vivir con mayor conciencia, con mayor compasión y con un sentido profundo de unidad. Los ajustes, ya sean en el cuerpo o en la mente, no son más que recordatorios de que cada momento es una oportunidad para realinear nuestra vida con la verdad universal, para reconocer la interconexión de todo lo que es, y para vivir desde una conciencia más plena y más amorosa.

Publicado por Benjamín Cabrero

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